Perú cambia las reglas para producir arándanos y apunta a conquistar más mercados

Perú actualizó las buenas prácticas agrícolas para la producción de arándanos y estableció pautas que recorren toda la cadena, desde la elección y preparación del terreno hasta la cosecha, el transporte y el almacenamiento poscosecha. La revisión realizada por el Instituto Nacional de Calidad (Inacal) busca reforzar la inocuidad, calidad y trazabilidad de una fruta que se convirtió en una de las grandes protagonistas de la agroexportación peruana y cuyo acceso a los mercados internacionales depende de estándares cada vez más exigentes.

La actualización corresponde a la Norma Técnica Peruana NTP 012.502:2021, revisada en 2026, y contempla tanto los arándanos destinados al consumo fresco como aquellos que posteriormente ingresan al procesamiento agroindustrial.

Uno de los primeros puntos comienza incluso antes de plantar. La selección del terreno debe considerar posibles fuentes de contaminación próximas, como explotaciones mineras o petroleras, desagües, otras propiedades agrícolas y centros poblados. Además, será necesario conocer el historial productivo del lote y realizar análisis para determinar las características físicas y químicas del suelo.

Para el arándano, esas condiciones resultan particularmente importantes. La recomendación técnica establece un pH ácido de entre 4,5 y 5,5, con controles anuales, además de suelos livianos, buena estructura y suficiente capacidad de drenaje.

Las exigencias no terminan cuando la fruta abandona la planta. La cosecha debe considerar madurez, tamaño y color, además de realizarse cuidadosamente para evitar golpes que reduzcan calidad o vida comercial.

Los recipientes utilizados durante la recolección también tienen especificaciones. Se recomiendan bandejas o jabas plásticas perforadas con capacidad de entre 1,5 y 2 kilos, limpias, secas, sin residuos y destinadas exclusivamente al manejo de la fruta.

Este punto adquiere especial importancia en un producto fresco que debe conservar su condición durante almacenamiento, empaque, transporte y posterior llegada a destinos ubicados a miles de kilómetros de las zonas productoras.

Las instalaciones destinadas a manipulación y almacenamiento deberán disponer de ventilación, superficies que faciliten la limpieza y condiciones que impidan el ingreso de plagas. También tendrán que ajustarse a los principios de higiene establecidos por el Codex Alimentarius.

El transporte deberá realizarse bajo condiciones higiénicas y los vehículos destinados al movimiento del arándano cosechado deberán utilizarse exclusivamente para esa función, tanto dentro de los campos como durante el traslado hacia los centros de empaque.

La actualización adquiere especial importancia por el perfil exportador que alcanzó el cultivo en Perú. En mercados donde compradores y supermercados demandan información cada vez más detallada sobre origen, inocuidad y procesos productivos, la trazabilidad comienza mucho antes del packing.

La nueva guía coloca así bajo una misma mirada suelo, agua, nutrición, polinización, cosecha, higiene, almacenamiento y transporte. Para el productor, cumplir con esos parámetros no solo apunta a obtener fruta de mejor calidad: también ayuda a sostener las condiciones necesarias para competir en mercados internacionales donde los controles sobre los alimentos frescos son cada vez más rigurosos.

Fuente: Agrolatam

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